Nacimiento de Pilar

En la madrugada del 5 de febrero me levanté como todas las noches a esas horas para ir al baño o por desvelo, cosa común en este embarazo. Pero al pararme noto un líquido cayendo por mis piernas. Sorprendida y alarmada por si era la bolsa rota mensaje a Vane mi partera. Ella me tranquilizo y me dijo que descansara. En realidad, no era la bolsa sino el tapón mucoso y las contracciones eran irregulares todavía. Intente descansar, pero algo me decía que aprovechara el tiempo para acomodar las cosas que me faltaban del bolso maternal, del bolso de bebe y los papeles para el IMO, etc. Entonces ya con contracciones baje a ordenar cosas a esas horas. Ya por las 6 de la mañana decido despertar a mi esposo Ale y decirle que hoy nace Pilar. Recuerdo estar llamando a Agostina a las 7.30 y Ale planchando la ropita de la beba. Las contracciones ya eran cada 5 minutos y fuertes. 


Adri me calma en el teléfono y me dice que vaya al IMO. Yo ya con los miedos y dolores encima casi no podía hablar, pero ella me dijo “con alegría Ivi...” con una voz calma. Recordé lo importante de la sonrisa y cada tanto en el camino iba sonriendo forzadamente y auto calmándome así a nivel mental y emocional…ya casi no pensaba…sólo para hablarle a mi beba contándole que estábamos en camino y que me espere unos minutos más. El camino se me hacía eterno. Sin embargo, fue rápido ya que era sábado a la mañana y a pesar de que lo frenaba a Ale casi en cada esquina -cuando me venía una contracción fuerte-  llegamos enseguida.


Es difícil contar el parto sin el pre parto ya que llegue justo a tiempo al IMO. Me esperaban Adri y Agostina abajo Analía arriba.  Pero de camino en el auto ya estaba parando en cada esquina por las contracciones. Ya venía con los ojos entrecerrados, respirando, recordando sonreír en el dolor para calmarme y escuchando las palabras de aliento de Ale. Recuerdo que necesitaba sostenerme fuerte al menos con una de las manos ya sea en el auto, en alguna silla mientras entraba al IMO y en el ascensor me prendi fuerte del hombro de mi esposo, allí el pujo fue tan fuerte que temía que nazca ahí mismo, y todavía quedaba el pasillo hasta el final hacia la habitación. Todos habrán oído mis gritos. Que me traigan una silla les pedí, y así fueron a buscar una silla de ruedas para que llegue a la 215. 

Al entrar en la habitación me saluda Analía, la reconozco por su voz, no podía abrir los ojos…me arrodillé en el suelo recostada mi pecho boca abajo sobre la cama…pero no podía sostenerme apretando el cobertor de la cama así que pedí la pelota. Necesitaba sostén y sabía que me sentía mejor en esa pose arrodillada…me tire con ayuda sobre la pelota, pero aún me faltaba algo que apretar…entonces se los pedí…necesito prenderme de algo…ahí escucho a Agos…que menciona la tela… sentía mucha presión y dolor abajo y adelante por esto me guiaba por la posición que me alivie ese dolor. Así fue que con los ojos cerrados me movía hasta la pose final que fue de rodillas sostenida de la pelota una tela donde tiraba para calmarme el dolor. Adriana con su acupuntura me aliviaba al instante, Ale, mi esposo estaba a mi lado con sus palabras y sostén. Todo esto fue tan clave para mí, como fue cantar las “oo” con Agostina y Adriana de coro juntas cada vez que sentía ganas de gritar, mis gritos se fueron transformando en canto. ¡Sentí el aro de fuego, esa sensación de quemarte por dentro cuando pasa el bebe y supe que faltaba poco, “Ahí viene!” dije y pronto Ana la tenía en sus manos. ¡Qué alegría inmensa!! Fue tan rápido, pensé que ya estaba. ¡Feliz me ayudaron a recostarme boca arriba semi sentada para hacerle upa, verla y tenerla en mis brazos fue glorioso! Reconocí su rostro desde que la vi en la ecografía, ella lloraba diciendo “ mama” hasta luego de varios meses llora diciendo “mamaaa” o “bebeeee”que es como yo la suelo llamar. Pronto se prendió al pecho y arrancamos una lactancia estupenda. La parte que más me costó en realidad fue la de parir la placenta porque había estado muchas horas sin dormir ni comer, me sentía débil y como se adelantó la fecha no tenía reparado comida o bebida. Me faltaba azúcar, me bajo la presión. Tuve un desmayo esa misma tarde, fue un gran susto, pero lo bueno es que al estar en el IMO los médicos y enfermeros me asistieron inmediatamente. Mi pose para amamantar la tuve que ir aprendiendo para no tener dolores de espalda, Guada, la puericultora estuvo ahí al igual que la pediatra Irene respondiendo todas las dudas. Si tuviera que cambiar algo seria e tener alguna barrita energizante o jugo para el pos parto inmediato.

 Y quizás pedir tener a mano alguna vía para no descompensarme. Por este tema me permitieron descansar una noche más en la clínica lo cual fue realmente bueno para mi salud.